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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, llegará a Hungría el miércoles por la noche, tras una invitación extendida por su homólogo húngaro, Viktor Orban. Esta visita se produce a pesar de la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) contra Netanyahu por sospechas de crímenes de guerra en la Franja de Gaza.
Hungría, como país miembro de la CPI, está técnicamente obligada a arrestar a Netanyahu. Sin embargo, Orban ha asegurado que esto no ocurrirá. Fuentes diplomáticas han informado al servicio húngaro de RFE/RL que el gobierno de Orban ha decidido romper completamente los vínculos con la CPI, aunque esta información no ha sido confirmada oficialmente.
Orban mantiene una estrecha relación política tanto con Netanyahu como con el presidente estadounidense Donald Trump, quien previamente impuso sanciones a la CPI en respuesta a sus posturas sobre el primer ministro israelí.
La orden de arresto de la CPI contra Netanyahu ha generado controversia en la comunidad internacional. En Alemania, por ejemplo, las autoridades han expresado su reticencia a acatar la decisión del tribunal, aunque enfatizan la importancia de su labor. Friedrich Merz, futuro canciller alemán, ha manifestado su disposición a invitar a Netanyahu a Alemania, lo que ha avivado el debate sobre la legitimidad del tribunal y sus resoluciones.
Críticos de esta postura argumentan que ignorar la orden de la CPI debilita su autoridad y pone en cuestión otras decisiones del tribunal, incluida la orden de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, acusado de deportar a niños ucranianos.
En un caso similar, el año pasado Putin visitó Mongolia, otro país miembro de la CPI, sin que se ejecutara la orden de arresto en su contra.
La guerra en Gaza comenzó tras un ataque de Hamás en Israel, que dejó 1,200 muertos y 250 personas secuestradas. En respuesta, Israel lanzó una ofensiva en Gaza, causando la muerte de más de 50,000 personas, en su mayoría mujeres y niños, según el Ministerio de Salud palestino, controlado por Hamás. Estas cifras han sido reconocidas por la ONU.